Archivo de octubre/2009

28
Oct

La incorporación de socios a las start-up’s

Escrito el 28 octubre 2009 por Firma invitada en emprendedores, socios

Sobre el autor

Víctor Fernández es ingeniero de formación y socio fundador de Emergya.

Sin duda uno de los temas más complejos a los que se enfrentan los emprendedores en sus primeros años de proyecto es, en muchos casos, el de la incorporación de nuevos socios. Y no me refiero sólo al equity profesional, sino a la incorporación de personas que se consideran claves para el negocio y para las que el proyecto no cuenta con los suficientes recursos económicos como para retenerlas.

La incorporación de estas personas es siempre una cuestión que el emprendedor debe analizar desde muchos puntos de vista, no sólo el jurídico.  Se hace necesario  asegurar que esos nuevos “compañeros de viaje” están alineados con la filosofía y punto de vista de los socios fundadores y que comparten la misma visión, objetivos y puntos de vista sobre el largo plazo. Cuando esto no es así y la entrada al capital únicamente está justificada como carta de pago a las personas que se incorporan, el proyecto puede tender desvirtuarse.  Y ahí aparecen los problemas. Socios que empujan más y socios que empujan menos.  Gente que se compromete con creces con el proyecto al verse parte de él y gente que al poco querrán más como si de un sueldo se tratase.

Mi experiencia en particular no es mala, pero de lo vivido y de lo visto en otros casos me atrevo a decir que hay que meditar mucho sobre la sostenibilidad a largo plazo tras la entrada en el capital de estos nuevos socios.  Si se llega a la conclusión de que para esas personas el capital es una moneda de pago, es mejor evaluar los riesgos de no retenerlas y reorientar las acciones a corto plazo o la propia estrategia de la compañía antes de hacerlo. A la larga es meterse en un pozo sin fondo. Si por el contrario se llega a pensar que para esas personas la entrada en el capital es un valor en si mismo, es algo que responde a unas ganas de apostar y a una convicción por el modelo, andelante!. Esas personas son en si mismas una fuente de ventaja competitiva casi independientemente del modelo de negocio del que hablemos.

21
Oct

Las alianzas en tiempos de crisis

Escrito el 21 octubre 2009 por Firma invitada en alianzas, emprender

Sobre el autor

Víctor Fernández es ingeniero de formación y socio fundador de Emergya.

Es claro que no corren buenos tiempos. Ni para los “mayores” ni para los que están empezando. Todo el consumo y las inversiones se han venido abajo paralizando la economía como si de un tsunami. La falta de liquidez en los mercados traducida en el recorte de crédito ha terminado de  minar una situación que nos tiene a muchos preocupados y viendo nubes en el panorama, por decirlo de alguna forma.

Es claro que la situación anterior está asfixiando a muchos pequeños empresarios y emprendedores mucho más desprotegidos que las grandes compañías. Sin embargo también a éstas les está azotando la situación y haciéndoles reaccionar, lo que está generando algunas oportunidades para los más “jóvenes”.

¿De qué hablamos? Básicamente de la necesidad de compartir riesgos en sus diferentes acciones comerciales y en la necesidad de minimizar costes fijos, especialmente de personal. Esto es algo que están llevando a cabo gracias al establecimiento de alianzas.  Alianzas comerciales por un lado con pequeñas start-up’s en muchos casos capaces de aportarles un valor diferencial a sus propuestas comerciales. Y por otro lado alianzas de colaboración o subcontratación para el desarrollo conjunto de proyectos que les permitan minimizar costes fijos en sus presupuestos.

En mi opinión, ambos tipos de alianzas suponen una oportunidad para las pequeñas start-ups que estamos tratando de hacer crecer. Las primeras especialmente, por permitirnos más que en otros momentos de bonanza, mostrar a las grandes cuentas el valor de nuestros productos o servicios. Las segundas porque dan sostenibilidad a corto plazo al negocio de estas start-up’s, lo que no es poco en estos tiempos.

Creo que es importante entender la oportunidad que genera esta necesidad de alanzas de las empresas tractoras del mercado, pero también que es un error creer que esto es lo que sustentará el negocio a largo plazo.  Con ese horizonte deben ser valorados nuestros productos y los resultados de nuestra acción comercial.

15
Oct

No hay recuperación posible sin emprendedores

Escrito el 15 octubre 2009 por Mario López de Ávila en economía y empresa, emprendedores

Leo en el Daily Stat de la Harvard University una referencia a un estudio de la Kauffman Foundation, de la que he hablado en anteriores ocasiones en estas mismas páginas, puesto que la considero el principal think tank sobre entrepreneurship del mundo [y no se limitan a pensar, también actúan].

El estudio publicado por la fundación este pasado mes de septiembre nos recuerda que la actividad emprendedora ha sido un inductor clave de la recuperación económica en pasadas recesiones.  De hecho las compañías con menos de cinco años de antigüedad son responsables de la creación de prácticamente TODOS los nuevos puestos de trabajo aparecidos en los USA desde 1980.  Te hace pensar, ¿no es cierto?

Es una pena que no disponga de datos [ni tiempo para buscarlos] sobre este mismo fenómeno en nuestro país, aunque estoy dispuesto a apostar una buena cena a que también en España las empresas de nueva creación han creado más puestos de trabajo durante la última década que, pongamos por caso, Telefónica, Iberdrola o La Caixa.

Un país con un paro cercano al 20%, que probablemente superará esa cifra en 2010, tal vez debería tener en cuenta estos datos.  Apostar por el auto empleo, facilitar al máximo la actividad emprendedora, eliminar obstáculos, establecer incentivos que realmente animen a los ciudadanos a dar el paso y tomar medidas para proteger a los autónomos, emprendedores y empresas de nueva creación [estos sí, verdaderos ‘brotes verdes’ de la economía], protegerles, digo, de la codicia de la Banca y, por qué no, del Estado mismo.

En Teoría de las Limitaciones [Theory of Constraints, TOC, Eliyahu Goldratt] se dice que, una vez identificado el factor limitante, cuello de botella o restricción, esto es, el factor que determina en última instancia el rendimiento global del sistema, el resto de los elementos del mismo deben subordinarse a aquel, de modo que ninguna política, ninguna decisión debe interferir en su funcionamiento.  En otras palabras, que todo lo que no sea proteger ese recurso crítico debe pasar a un segundo plano, por imposible que parezca.

Si realmente la actividad emprendedora es la principal fuente de empleo en nuestro país como lo es en los USA, cualquier política adoptada por el Gobierno, ya sea de tipo económico, fiscal o social, que inhiba la creación de empresas debería ser abolida en el mismo instante de ser planteadaEl Gobierno de España debería impulsar el programa de estímulo a la creación de nuevas empresas más ambicioso, innovador y efectivo de Europa.  En definitiva, debería ayudar a los que quieren ayudarse y, de paso, nos ayudan a todos a salir adelante.

Eso estaría bien, para variar.

[Las opiniones recogidas en este artículo, como en cualquier otro publicado en estas páginas, pertenecen al autor y no representan en ningún caso la posición oficial de la IE Business School].

7
Oct

Cuando un poco de «pasta» no basta

Escrito el 7 octubre 2009 por Mario López de Ávila en emprender, financiación, inversores, plan de negocio

Algunos de los lectores, aquellos con una formación básica en Química o Bioquímica, estarán familiarizados con el concepto de ‘energía de activación’.  Introducido en el siglo XIX por el químico sueco Svante Arrhenius, se define como la energía mínima necesaria para que una reacción química tenga lugar.  Puede entenderse como la ‘altura’ de una ‘barrera’ que las moléculas de reactivos deben ‘saltar’ para convertirse en los productos de la reacción.  A fin de que una reacción química tenga lugar a una velocidad apreciable, es necesario superar esa barrera.  El lector interesado puede consultar el artículo que sobre este tema ofrece la Wikipedia.

Aunque a primera vista el concepto parezca ajeno a la temática de este blog, lo cierto es que permite ilustrar muy bien un hecho que escapa a menudo del entendimiento de muchos emprendedores.  Lo resumiré en una frase, que denominaré el Principio Gior [¿Alguno se acuerda del pegadizo slogan del anuncio de este detergente líquido?] del Emprendizaje: no produce el mismo efecto inyectar en tu start-up 500.000 euros de una vez que 50.000 en diez pagos diferidos en el tiempo.  De hecho, según el proyecto de que se trate, optar por repartir la inversión en dos, tres, etc, años, puede tener el mismo resultado final que meterle fuego a todo ese dinero.  En otras palabras, un poco de «pasta», no siempre basta.

No puedo aportar evidencias experimentales y/o científicas para respaldar esta afirmación [no he hecho los deberes de investigación requeridos], pero la experiencia de muchos inversores profesionales apunta a que todo negocio tiene su propia «barrera de potencial» o «energía de activación», medida como inversión inicial, que debe ser «superada» a fin de que el negocio comience a generar ingresos a una tasa satisfactoria.  Si esa barrera inicial no es superada, el negocio puede muy bien arrastrarse durante años sin llegar a despegar nunca.

Algunos profesionales del capital riesgo llaman, sin ninguna delicadeza, ‘living deads’ a aquellas start-ups que prolongan su existencia durante años en condiciones lamentables, a menudo sin generar ingresos en cantidad suficiente para pagar regularmente un salario mínimo al equipo emprendedor, que se ve forzado a solicitar dinero a familiares y/o amigos, préstamos personales a la banca y/o a avalar con sus bienes las operaciones de la empresa.   En mi opinión, la segunda causa de ‘zombificación’ de una start-up es empezar con menos dinero del que necesitarían para construir un sistema que permita generar dinero a buen ritmo [la primera causa ya la comentamos hace unas semanas: intentar vender un producto para el que no hay mercado].

Así pues, la primera lección de esta entrada es que hay que tener claro cuál es tu ‘energía de activación’, o cantidad mínima de dinero que necesitas para que tu negocio comience a generar ingresos ‘a buen ritmo’.  Esto NO es el break-even, estoy hablando de un punto anterior a eso, en el que el negocio ya ‘funciona’, aunque tal vez no se haya salido todavía de los números rojos.  A menudo no es fácil calcular esta cifra, especialmente cuando hablamos de una empresa innovadora, así que la moraleja a aplicar es «más vale que sobre, que no que falte»:  multiplicad por dos o por tres vuestras estimaciones iniciales.

Continuando con la analogía, hay determinados productos, denominados catalizadores, que hacen posible que la reacción tenga lugar en condiciones más favorables [ej, a temperatura ambiente] al disminuir la ‘altura’ de la ‘barrera’ de potencial.  El catalizador disminuye el tiempo requerido para que se forme el producto de la reacción.  En otras palabras, aumenta la velocidad de la misma, con la particularidad de que no se consume en el proceso.  Pequeñas cantidades de catalizador pueden acelerar la reacción de grandes cantidades de producto.

En el mundo del emprendizaje también existen ‘catalizadores’.  Es en parte el papel que juegan los mejores inversores: el business angel comprometido con el proyecto, que pone a disposición del equipo emprendedor su experiencia y, a menudo más importante, su red de contactos; la empresa de capital semilla que aporta una gestión profesional [y contactos]; la ‘incubadora’ de negocios que proporciona servicios básicos a un coste asumible, además de un ambiente estimulante, acceso preferente a inversores y otras muchas ventajas a las empresas que alberga.  Ayudan al equipo a llegar en el menor tiempo posible a ese punto de «velocidad de crucero» de generación de ingresos.

Así que podríamos decir que esta es la segunda lección: si no dispones del dinero que necesitas cuando lo necesitas, búscate un catalizador.

2
Oct

How do the innovators think? [HBR, sep 09]

Escrito el 2 octubre 2009 por Mario López de Ávila en creatividad

Los profesores Jeff Dyer de la Brigham Young University y Hal Gregersen de Insead han publicado recientemente los resultados de un estudio de seis años de duración en el transcurso del cual han encuestado a unos 3000 ejecutivos ‘creativos’, así como entrevistado personalmente a otros 500.  El propósito del estudio es comprender mejor cómo piensan los directivos más innovadores.   Creo que los lectores de este blog coincidirán conmigo en que éste es un tema que interesa especialmente a un emprendedor.

Creativity Modelo Dyer-Gregersen002 Los autores han descubierto cinco rasgos o habilidades [‘discovery skills’, los denominan] que distinguen a este tipo de personas.  El primero de ellos es la capacidad de encontrar relaciones entre elementos que, a priori, no parecen estar conectados.  Llaman a este rasgo ‘associating’ Este es, efectivamente, como saben los hipotéticos lectores estudiosos del trabajo del Dr. De Bono, un mecanismo cognitivo básico de la creatividad.  Puede entrenarse, por ejemplo trabajando con la técnica del estímulo al azar.  He hecho alusión a algún ejercicio de este tipo en otras páginas. ‘Associating’ es, en opinión de los autores, la habilidad clave del conjunto.

El segundo rasgo es denominado ‘questioning’.  Hace referencia a la habilidad de una persona para preguntarse [y encontrar una respuesta ‘interesante’] ‘qué pasaría si’, ‘¿por qué?’ y ‘¿por qué no?’, desafiando la visión establecida de la situación o problema.  Nuevamente, mis alumnos en los talleres de Creatividad para la Innovación del Executive MBA aprenden la importancia de las preguntas [las preguntas que te haces determinan a qué prestas atención y eso, a su vez, determina los resultados que consigues] y otros instrumentos, como las herramientas DATT de De Bono, las ‘nueve ventanas’ [system operator’] de TRIZ o las técnicas de re-encuadre de la NLP, todos ellos destinados a cambiar nuestra perspectiva de la ‘realidad’, abriendo la puerta a nuevas alternativas o posibilidades.

La habilidad de plantear preguntas ‘desafiantes’ tiene la virtud de potenciar al resto, a saber: observar los detalles, experimentar o probar cosas nuevas y crear y mantener relaciones con otras personas, especialmente con aquellas procedentes de entornos muy diferentes y/o con perspectivas muy distintas de la nuestra.  Todas estas habilidades proporcionan la ‘materia prima’ del ‘associating’, por lo que, hasta cierto punto, son medios para conseguir un fin creativo.  El esquema que he preparado describe el modelo de Dyer-Gregersen, indicando las relaciones entre los diferentes componentes de la creatividad.

Los autores resumen todos estos rasgos en uno: ‘inquisitiveness’, que traduciríamos literalmente como ‘ser inquisitivo’, aunque las connotaciones de la palabra en español y en inglés sean diferentes.  Tal vez sería más apropiado hablar de ‘curiosidad’.  Como la curiosidad de un niño.

Encontraréis el artículo original aquí.

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