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Abr

¿Por dónde empiezo?

Escrito el 27 abril 2009 por Firma invitada en creatividad, estrategia

Sobre la autora

Blanca Sánchez-Robles es Doctora en Economía, EMBA por el IESE y profesora titular de Macroeconomía de la Universidad de Cantabria [en excedencia].  Actualmente trabaja en Madrid en una consultora estratégica especializada en el sector inmobiliario, Gladius Real State.

Si estás leyendo este blog, te atrae (o te ha atraído ya)  la idea de emprender. Quizá tengas una idea, o un equipo, o algo de capital, o unas competencias… o una combinación de todo ello. O quizá no tengas nada de lo anterior, salvo el gusanillo, la ilusión y algo de vértigo. ¿Por qué vértigo? Porque emprender es crear, sacar de la nada o casi de la nada, arriesgar, salir de lo fácil y conocido para buscar lo difícil y lo nuevo.

¿Por dónde empezar? Haz una lista de lo que tienes. Haz una lista de lo que te falta. De esta última, selecciona lo imprescindible  para la marcha de tu negocio. Y ponte a buscarlo.

¿Y el paso siguiente? La idea de negocio. Es lo fundamental, lo que articulará las capacidades y recursos aportados por ti, tus socios o terceros. Ideas nuevas  de negocio, en un momento de crisis, ¿no es una quimera pretender elaborarlas y que funcionen? ¡Si todo el sistema productivo está en cuestión! Precisamente por eso. El modelo económico de muchos países occidentales va, muy probablemente, a cambiar. El de España, desde luego. No me refiero hoy (lo haré otro día) al modo como asignamos nuestros recursos. El mercado seguirá. El capitalismo, pese a lo que digan algunos agoreros, también. Lo que no tenemos claro, a día de hoy, es cuáles serán los sectores productivos del futuro. Tenemos cierta idea de cuáles no serán, o al menos tal y cómo hasta ahora. Y es que sobra producto terminado en muchos mercados. Estoy bastante segura, sin embargo, de que hay cosas que todavía no hemos hecho, o que podemos hacer de un modo distinto (más eficiente, con una combinación alternativa de factores productivos).

Sí, todavía no hemos ido a Marte, ni tampoco hay vuelos regulares a la Luna. No me refiero a eso. Me refiero a necesidades razonables de las personas que, hoy por hoy, no están cubiertas. Amancio Ortega supo ver  la oportunidad que le brindaba la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo en los 80. Un montón de señoras y señoritas tendrían que ir bien vestidas cada día a trabajar. Para recibir un cliente no puedes llevar la misma falda que para alimentar a las gallinas o pasar la fregona. Esas personas no tenían un poder adquisitivo suficiente para construir su fondo de armario a base de Balenciaga y Chanel. No hablamos de altísimas ejecutivas o abogadas de muchas campanillas, sino de secretarias, administrativas, profesoras, maestras, comerciales, mandos intermedios, que precisaban ropa con estilo, moderna y a buen precio. ¿Dónde se vendía esa ropa? En ninguna parte. Luego, existía una necesidad sin cubrir y, por tanto, un hueco de mercado.

Otras veces el nuevo negocio puede ser hacer algo de modo distinto a cómo se realizaba hasta entonces. Por ejemplo, mucho más barato. ¿Un circo sin animales? Qué disparate. No, ¡qué eficiente! (mantener y trasladar leones y elefantes es muy caro). Entonces ¡nos quedamos sin circo! No, si montas un espectáculo alternativo, como hizo el Circo del Sol. Y así sucesivamente: seguros que se venden on line, vuelos en los que no se ofrece el periódico, el desayuno ni reserva de asiento, muebles que se venden desmontados… Ha nacido el low cost.

Vamos a pensar. Y vamos a observar. Y vamos a leer. Y vamos a viajar, a ver qué se hace fuera. Y vamos a hablar con mucha gente. Y vamos a inyectar sangre nueva en el sistema circulatorio – bastante desmejorado, es verdad – de nuestra economía. Nos conviene a todos, porque las palabras grandilocuentes no crean empleo. Los emprendedores con intuición, acierto y algo de suerte, sí.

Comentarios

Bengoa 27 abril 2009 - 21:40

Gracias por tu contribución. Me parece muy acertada, especialmente en estos momentos. La innovación en todos los ambitos, especialmente en el mpresarial, es el único factor que hace que las economías crezcan en el largo plazo. Y el que nos sacará de la crisis. Generalmente, la innovación no proviene de la masiva inversión en I+D, con poco control a posteriori, sino de las ideas de pequeños empresarios que se convierten en grandes. Zara, Ikea, Starbucks, Hunday, Google, HP, Twitter y un largo etc. Todas nacieron del empeño de hombres y mujeres por sacar adelante sus ideas. Y no sucumbieron ante el fracaso: El creador de Hunday llevó varias empresas a la bancarrota, antes de seguir intentando conseguir su sueño (coches adsequibles para la clase media y pequeños que no consumieran mucha gasolina). Sus ideas han triunfado, y triunfadores persitentes es lo que necesitamos. Un buen clima empresarial, menos burocracia y un sistema financiero que promueva la inversión de alto riesgo, propiciarían un mejor avance después de que la pregunta ¿por dónde empezamos? se resuelva.

Francisco Reina 8 mayo 2009 - 14:03

Estoy completamente de acuerdo, tenemos que buscar nuestro océano azul. Esa es la clave.

Gonzalo Llamosas 28 abril 2012 - 16:14

Me ha gustado mucho el artículo Blanca!

Pues la verdad es que estoy totalmente de acuerdo. Nunca mejor dicho que el lema de marketing del Santander: “El valor de las ideas”. Y es que una idea innovadora es la clave de todo. Bueno, eso y dos cosas más; paciencia y financiación.

Para muchas cosas los españoles no somos “echados hacia delante”. No nos damos cuenta de que si tuviesemos la voluntad de dar ese empujón que a veces nos falta conseguiríamos muchas cosas. Más de las que nos pensamos. Nunca hay que infravalorar lo que sabemos ni las ideas que tengamos porque a lo mejor en alguna de ellas está la clave del éxito y ése éxito forma parte de todos.

Además, hay que aprovechar las ventajas de la Red 2.0. y de Internet en general; pues crear un blog es algo sencillo y a partir de algo tan fácil como eso puede estar el punto de partida. Además, no hace falta ser programador para crear páginas web en Internet: de hecho hay tutoriales interesantes con los que se puede iniciar.

Sobre lo que dice Francisco de los “Océanos Azúles” es algo muy cierto. Digamos que estos mercados constituidos por sectores tan innovadores son fruto de la innovación, de inventar cosas nuevas, de crear necesidades. Además hay que tener en cuenta de que estos sectores tan nuevos son muy atractivos pues dado que están libres de competencia durante cierto tiempo permiten obtener beneficios interesantes siempre y cuando la idea tenga tirón y éxito. Los comienzos son difíciles pero a la larga hay que tener paciencia.

Y por último eliminar ese miedo al fracaso que en España abunda. Se critica fuertemente a un empresario que no consigue dar con la tecla de su negocio y se le castiga ferozmente. Debemos de tratar de eliminar este estigma y no temer a que el concepto de decepción nos borre ese espíritu innovador. Ojalá en este país se premiara la voluntad de los emprendedores, ojalá que se premiasen más las buenas ideas, pues aquí está el futuro. Ojalá!

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